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martes, 24 de diciembre de 2013

Noche de martes.

Como el martes pasado, y el anterior, y el de hace un mes, no hace falta que siga...

¿Qué traerá el martes que viene? Sólo he de sobrevivir una semana, pero imagino que más de lo mismo. Espero equivocarme.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Mejunje de emociones.

Típico sábado de madrugada. El efecto combinado de los residuos de la euforia ante la posibilidad de reencuentro, el puñetazo de la realidad del desenlace anticlimático de mi usual  retirada con el rabo entre las piernas...

Recibo buenas noticias, para variar. Debería sonreír, y callo, ¿dónde está mi amiga para compartirlas?

viernes, 20 de diciembre de 2013

Pequeño experimento sobre plagio y difusión en redes sociales.

Dispongo de una teoría. Es teoría, porque:


  • Existe un fenómeno detectado: El robo de contenidos de autor no conocido por parte del que lo es.
  • Se procede al experimento de registrar en blogger (Eyaculación Subliminal) el siguiente montaje de foto (abajo).
  • La expectación, de que tras ser publicado en FB, cierto "autor" la publique como propia.
  • Existe la posibilidad de que el contenido se "levante" directamente de blogger, lo cual afianzaría mi teoría.



Montaje ya registrado en eyaculaentuteclado.blogspot.com


¿Qué dirán los hechos?



Dinosaurio.

Un tanto desencantado, como autor. Como autor, sé que nunca llueve a gusto de tod@s, que son mayoría aplastante a los que no les gusta o preocupa el fruto de mi trabajo. Como autor, me importan tres pares de bemoles, los mismos de una composición en La bemol.

Todos (y no soy excepción) cuentan el seguimiento de sus publicaciones. Supongo que la curiosidad nos puede y queremos saber qué impacto causamos.

Hay entradas que causan más que otras. Ésta, en mi blog de autor y requiriendo leer más de un párrafo, generará poco interés. De vuelta a La bemol.

Lo que me importa (y busco), es la visión. Mis entradas pueden ser de la calidad que sea, pero son mías. No puedo evitar mirar otras cosas y reconocerlas, firmadas por otro.

No importa, es sólo una frase. No puedo evitar pensar cuantas de las frases generadas por esa persona son propias.

Parece que lo que prima es copiar y pegar. Sé que soy bestia en peligro de extinción. O simplemente, un bestia.

Seguiré escribiendo, consciente de que mis aficionados más leales son los que buscarán el hurto. Al fin y al cabo, el plagio es una forma de cumplido.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Gambitos.

Hoy gané una mini partida, lancé un destello en la cara de quienes buscan mi confusión. Por hoy, el gato está en mi bañera. Sólo por hoy, algo es algo.

Ínfima victoria en un juego en que me obligan a apostar con lo poco que considero sacro, donde se deciden vidas. Un juego que no lo es.

Acorrala a un boxeador y se cubre, presto a recibir el castigo y dispuesto a seguir de pie.

Acorrala a un ajedrecista y se enroca, ofreciendo las garras de una cadena espartana de peones. Ven si te atreves.

Y tópate conmigo.

En situación de inferioridad  numérica aplastante, cualquier ajedrecista sabe que las tablas son una victoria moral.

martes, 17 de diciembre de 2013

Resurrección.

Largo sueño en catacumbas que cavé en mi busca de libertad de década y media. De pronto, se me impone la libertad del que lo pierde todo. Las viejas certezas resultaron ser la nada.

Inicialmente, la nada lo era todo. Como Yahvé al principio de todo, con una muy sutil diferencia: Yahvé no tiene problemas de puntería al ir al baño por las mañanas, porque no existe. Yo, sí.

Éso hice, existir. Dejar que la función automática de la respiración siguiera su curso mientras yo, sordociego, me tambaleaba a tientas.

Poco a poco, entraron las voces de mi mocedad en una pantalla, por entonces nueva. Y nuevas voces... Empecé a recobrar la letra escrita, esa vieja amiga que me acompañó en la catacumba y abrió ventanas en las más oscuras noches.

Te descubrí en epifanía polífona. Mujer, y mucho. No digo más, sólo que en aquellos momentos en que todos (yo, inclusive) me mostraste a mí a través de tus ojos castanos. Mi espejo semiopaco, sauce del jardín de bambúes donde uso el pincel para mis rengas y práctico con la katana y el arco.

Me sacaste de caza; en los foros descubrí al polemista que hace tantos años solía entrar en las asambleas y manifas. Descuartizar idiotas, nuestro deporte favorito. Aún recuerdo el silbar de tu katana al cortar el aire en busca de una falacia en el foro y el aullido de tus dardos buscando la presa que se nos ofrecía. Francotiradora.

De noche, al acabarse el sonido, te rondaban mis versos en las pausas del esgrima que eran nuestras conversaciones a veces. A veces, la balada triste que lo era menos por poder soltarla con alguien que te quiere.

Y recuperé la voz gracias a tu oído paciente, a la acidez de tu sarcasmo sin inhibiciones. Soñar...

De nuevo, me encontré con la misma libertad de sueños rotos, de almohada mordida hasta la saciedad y elegías hasta altas horas de la tarde.

De nuevo, con una diferencia: la sospecha ya confirmada que ni tú ni yo causamos ese muro. No me interesa saber cómo o de qué está hecho, sino el flanquearlo de algún modo.

Para entonces, el poeta y el músico habían vueltoba renacer con tu presencia. Tu ausencia, la ausencia de los ojos burlones a través de los cuales miraba, causó que me obligara a abrir los míos.

Juana, Pedro, Ritsuko y Angel son generosos en compartir los suyos. No es lo mismo. A falta de pan, a joderse y seguir andando. Comencé a jugar con las fotos.

Comencé a usar las mías, y otra parte de mí que no conociste volvió a nacer: el diseñador gráfico de imprenta revolucionaria que trabajaba en las sombras intentando traer luz.

Mis viejas dotes de organización vuelven, me hallo respondiendo preguntas de gente que no es capaz de ver qué poca cosa se esconde tras un nombre de pluma, siempre en busca de un Mesías que entronizar. Allá ellos.

Paso a diario por aquella puerta de cristal roto contra la que intenté ponerte en guardia, y de la que no hablo al menos que vengas a  preguntar. Hay cosas mucho más importantes por discutir entre nosotros. Mi sueño ignoto descubierto, mi musa, mi Tahr, mi amiga.



















viernes, 13 de diciembre de 2013

Noche blasfemo-lírica de juernes.

En mi noche de juernes la memoria sigue jugando a su antojo, con múltiples recuerdos sensoriales de todo tipo rebotando en mis paredes craneales.

Éso no impide que funcione. No te necesito para vivir, porque te tengo. Y viceversa a todo lo anterior.

Guardo otra foto, que más quisiera poder compartir estas cosas contigo. Te tengo, pero te tengo tan lejos...






jueves, 12 de diciembre de 2013

Desafío Ártico.

La colcha grisácea que reluce sobre los coches me dice que no debería estar aquí. "Vete a casa Lémur, vete a casa", grita el silencio de las calles heladas.

Con supremo desdén por los elementos (joé, ni que fuera yo el Amundsen), me encaro y salgo a por tabaco.

Al final, ni para héroe valgo. Sólo un yonko de mierda.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

¿Qué vino antes?

¿La imagen? ¿La palabra? ¿El sonido? ¿El tacto? ¿El olfato? ¿Qué?

¿Cuál activa el remolino en la mente y da luz a cuál? Un haiku que nace de una foto de Juana, Pedro, Ritsuko o Angel, o una pintura del Taller, la imagen activa una memoria amorfa de pasado, una sensación presente, una esperanza o un miedo futuros.

El presente nace del pasado, el pasado nace de la proyección futura y el presente se empeña en viajar en todas las direcciones, en lugar de disfrutar de un momento que ofrece poco y por tiempo limitado.


domingo, 8 de diciembre de 2013

Mi pobre cabeza.

Domingo de mañana, existencialista y lento como un caracol a base de barbitúricos. El no tener concha me supondría ser una babosa, pero procuro dar la espalda al chiste fácil. Pongo cara de ser teddddiblemente intelestuá.

No va mal la mañana. Pronóstico de resaca moderada tras la cogorza y el rock melancólico/salvaje de pentatónica menor. ¡Bah!

El sol en mi ventana brilla, y yo no. Las preguntas amorfas de siempre...

"¿Cómo cerrar las puertas al fanático que quiere insinuarse con una u otra excusa?"
"¿Cómo abrir puertas y ventanas?"
"¿Dónde cojones dejé la crema para las manos?"

Preguntas, siempre más preguntas...

viernes, 22 de noviembre de 2013

Raíces.

Nos pensamos árboles. Raíces imaginarias nos atan al suelo, a los ancestros, posesiones, sistemas de valores, la lista no tiene fin.

Corté mis raíces de lugar, soy bético cosmopolita que nunca podrá volver a estar en paz con el horizonte de los montes ocres de olivo y la montaña de nogal, encina y pinsapo que atraparon los ojos del niño. El almendro, la higuera y el cerezo.

Posesiones, vienen y van. Las ganas con tu esfuerzo, las das, te las regalan o roban. Nacemos desnudos y no tenemos utilidad para nuestros bienes mientras nuestros restos se reúnen con el cosmos del que nunca dejamos de ser una mota.

Mis ancestros, difícil, cuando sólo conozco (y poco) de las dos generaciones más próximas. En un sentido más amplio, llamo al pintor de Altamira, el constructor de Stonehenge y Espartaco mis ancestros. Celebraré el Día del Orgullo Primate, por supuesto.

Corté supuestas raíces. Un criminal de guerra extinto, y otras personas a las que no nombro.

Los sistemas de valores cambiaron con la necesidad y la evidencia disponible. Sólo una cosa no cambió, el tratar a otros como me gustaría que me trataran, o como ellos piden que se les trate.

Raíces tengo. Amigos (con o sin ADN común) que son capaces de hacer la abstracción entre el que era y el que soy, sin más prueba material que las de las telecomunicaciones. Como soy capaz de proyectarlos a ellos. O a tí.

La evidencia, presente en mi mente a diario. Habrá quien diga que mi amor de padre es imperativo de supervivencia del ADN. Obviamente, no ven los muchos donantes de esperma que se pasean distraídos por las calles.

En cuanto a otros vínculos... ¿Testosterona, Serotonina, Dopamina? Sentí y siento los efectos de esas hormonas, soy ente material.

Sin embargo... ¿cómo explicar sentirme como me siento sin estar expuesto a tus feromonas? ¿Cómo explicar que ocupen lugar secundario a la suma de tus cualidades mentales y físicas, aún en el recuerdo?

No lo sabía, pero tengo raíces. Tú ocupas un lugar muy prominente en ellas.

Risas.

Sigo de chiste blasfemo, enmascaro mi insomnio. Lagüela se queda intentando reanimar a su Pepe, sin mucho éxito.

Tenía más, pero es chiste de filo metálico con rebabas, fácil el malinterpretar, y cortarte. Antes me arranco el brazo izquierdo, y quemo mis guitarras. Herirte, nunca.

El chiste del loro es sólo uno entre un millón. El sonido de tu risa, aunque no pueda oírla, ilumina el mundo, vida mía.



martes, 19 de noviembre de 2013

De pluribus, unum.

Mi esfuerzo consciente de dislocación en tiempo real me dejó exhausto. Hace falta ser esquizo de los buenos para hacerlo de forma natural.

Soy muchos en uno, que se reducen a uno solo. El que se sentó en aquel café en una tarde de julio, con brillo en los ojos de deseo reprimido a muy duras penas.

Me reinvento a diario, sin enterrar al que se fue a dormir (o cayó rendido al teclado, que no es lo mismo).

¿Cuántos yo caben dentro de mí?

Desdoblamiento.

Con el cerebro aún palpitante, agotado. Publicar a la vez bajo dos pseudónimos es trabajo extra.

Publicar a la vez como dos personas diferentes, demencia. Ejercicio de desdoblar el samurai melancólico en círculos de haiku frente al sake y el caníbal cantando odas a su cena, en verso libre y prosa poética. Malabarismo de hemisferios cerebrales.

Fuimos dos personas diferentes en aquella sesión de improv, no sé si estar orgulloso o asustado.

martes, 12 de noviembre de 2013

Afilando la letra: Siglo de Oro, Siglo de Mierda.

Encuentro una paradoja que las grandes mentes líricas de nuestro Siglo de Oro (Góngora, Quevedo, Lope) hayan dedicado tanto esfuerzo y genio literario en el medrar.

Sin embargo, tenía sentido. La competición por el patronazgo teatral era muy intensa. Los teatros eran de la propiedad de una clase social de nuevos y viejos ricos que lo usaban como herramienta de ostentación de la plata americana que era la sangre del imperio.

Añadamos a ésto la Inquisición como limitador de la ansía de expresión lírica...

...y tenemos autores lanzando y lanzándose improperios en forma de soneto, con qué exhibir su talento en las pocas plataformas disponibles, "rosa blanca o rosa roja, la reina escoja."

Encuentro de mal gusto el "Érase un hombre a una nariz pegado, ..."  Se debe tener en cuenta que esos grandes escritores intentaban capturar la imaginación de un público en que el peor tipo de analfabetismo se hallaba presente: el del analfabeto que sólo tenía tres letras y media.

Me podréis culpar de discriminación temporal, y a lo mejor tenéis razón. Simplemente, pienso que el usar tanta energía (entonces como ahora) en el barbo personalizado en público no requiere de la imaginación, necesaria por otra parte en la introspección. Cuestión de gustos.

Siempre me atrajo la sencillez del autohumor de Mario Benedetti en aquella corta frase en "La vecina Orilla":

"Las paredes sudan, vive Dios. Yo también."

O de Charles Bukowski en "Twelve flying monkeys who won't copulate properly," donde se ríe de uno de sus bloqueos de creación, y de la borrachera que acompañó ese momento particular.

En mi trabajo, persigo, ¿qué? Ni yo mismo lo sé. Sí se lo que no persigo: dañar a nadie. 

Por algún motivo, el ver a alguien capaz de reírse de sí mismo me hace sonreír. Miro, leo e intento aprender. Mis personajes e historias son yo mismo, bufón y público a un tiempo.

martes, 5 de noviembre de 2013

Decisiones, obsesiones.

Me crié con la doctrina del libre albedrío, a cuya falacia desperté en mi adolescencia robada por el fanatismo y los acontecimientos.

La bestia despertó hambrienta. Curiosamente, nunca anduve más seguro de mí mismo que en aquellos miles de momentos en que aposté con mi vida y/o integridad física. Solía empezar la cosa con: "no hay huevos de..."

Dejando la fortitud testicular a un lado, demasiadas acrobacias, aventuras y batallitas, para reír sobre miles de cafés. Sin embargo, Juan Valdés decidió irse con la música a otra parte.

Y aquí me hallo, frente a una falsa encrucijada que es, en realidad, angosto sendero de cabras entre muros de guijarro. Como aquellos de mi niñez de bicicleta y montaña.

Con uñas y dientes, prosigo el asalto a los muros, pero usaron mortero entre los guijarros.

¿Quién comprende la obsesión, sino el que la padece? Mentes juiciosas se empeñarán en que vea la "realidad", mientras ellos persiguen sus obsesiones propias.

¿Cómo entender el poder de un par de ojos si no se ha sido sometido a su hechizo?

¿Cómo entender algo que sabes de por vida, si no eres capaz de entenderte?

Sentí miedo cuando me hice estas preguntas. Más miedo que a lomos de mi bici, burlándome de la muerte.

Miedo de saber que una gran parte de mí ya no era mía. Miedo al saber que encontré a mi musa. De que tras la exaltada oda vendría la elegía de mis esperas. Miedo.

Ya no temo. Al menos, éso creo. Pobre idiota.

Montando.

En cada foto, cada hoja que cae, cada ave rumbo al sur, cada erizo en busca de refugio invernal, te veo. Obsesionado sin negarlo y sin admitirlo.

Monto haiku en la foto. Cada uno, una pieza del mi rompecabezas neurótico incompleto.

Las sílabas se suceden sin fin a la vista, como la onda en mar abierto que busca el rompiente.

Imágenes que vienen y van, sueños sin esperanzas. Me cansé de oraciones inanes hace veinticinco años ya. Y, empero, espero; no por decisión, sino por inclinación.

Las maldiciones, me las reservo. Las personas que las merecen no merecen una letra mía.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Payasos.

Recuerdo payasos de circo de mi niñez, sin recordar sus nombres.

Caras de sonrisas pintadas con miles de trucos, gags, caídas espectaculares, situaciones cómicas sin fin.

Me aficioné (como muchos) a Laurel & Hardy, Harold Lloyd, y los pináculos, Charles Chaplin y Mario Moreno.

Más adelante, se unieron Robin Williams, Raj Kapur, Nana Patekar, Dustin Hoffman y Jack Nicholson.

Éstos, y otros que no nombro por la falta de memoria, siempre tocaron un nervio.

Antihéroes de ojos tristes de animal enjaulado. Cómo les entiendo cuando escribo un relato de sátira.










domingo, 3 de noviembre de 2013

Afilando la letra ¿Por qué se escribe?

Podría parecer pregunta obvia, con respuesta igualmente obvia. No puedo evitar hacérmela, empero. La acción sin razonamiento no es más que mero automatismo, una convulsión o espasmo.

En la época de medios de comunicación de masa, de Internet y las redes sociales, existe una infraestructura sin precedentes para la extensión de la palabra escrita.

En mi breve experiencia como autor literario, por ejemplo, he sido capaz de exponer mi trabajo al mundo. Sin necesidad de acercarme a una hoja de papel, salvo para transcripciones o traducciones.

Pero éso sólo responde a la pregunta "¿cómo?", no al "¿por qué?" Debo profundizar más aún.

Los temas de la escritura son tan variados como el número de personalidades que cada autor/a lleve dentro, multiplica por el número de géneros posibles... se pierde uno.

De nuevo me salí por la tangente, el párrafo anterior describe el "qué" y el "cómo" se escribe, no el "por qué". Otra vuelta de tuerca...

Se escribe porque se tiene algo que comunicar, por breve que sea. Como un emoticón. O por largo que sea, como El Señor de los Anillos.

Ese "algo" busca la expresión, nos puede, y debe salir o causar dolor. Es al salir que se alivia la presión en la sien.

Para qué negarlo, hay mensajes que se dirigen al público en general, a los de tu círculo personal, a una sola persona, o a un@ mism@. Opciones para todos los gustos.

Se escribe para (al menos) volver a regresar a la obra realizada y pensar: "¡Ajá! Éso era en lo que andaba en ese momento."

Se escribe porque tenemos la urgencia de compartir nuestra visión con otr@s.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Breve compendio de insulto.

En vista de la reducida capacidad del troll teísta de presentar insultos originales en los foros ateos, más allá de "pinche", "vale verga", "no mames" y "pendejo", abordo la tarea de ampliar su horizonte lingüístico, con algunos ejemplos:

Indocumentado, charlatán, mentecato, falaz, descerebrado, mamacuentos, iluso, criaturita, ejemplar, espécimen, sujeto, crédulo, engañabobos, trápala, lameculos, arrastrado, fraudulento, memo, lerdo, ignorante, imbécil, mamahostias, idiota, cojonato, palurdo, enterado, listillo...

Sólo algunos ejemplos, en aras del respeto a nuestro idioma.

Ya que no van a mirar los hechos científicamente probados, al menos APRENDAN A INSULTAR.