domingo, 22 de diciembre de 2013

Mejunje de emociones.

Típico sábado de madrugada. El efecto combinado de los residuos de la euforia ante la posibilidad de reencuentro, el puñetazo de la realidad del desenlace anticlimático de mi usual  retirada con el rabo entre las piernas...

Recibo buenas noticias, para variar. Debería sonreír, y callo, ¿dónde está mi amiga para compartirlas?

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