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martes, 29 de abril de 2014

Primer Libro de Unicornis: Pezúñesis. Capítulo 3

De la Reconstrucción y la llegada de los humanos.

1 Retirábanse los dioses a sus concejos a las orillas estigias, de tan sombrío y cariacontecidos que andaban sus semblantes. De semejante modo, el caos desencadenado en la tierra por su partido no parecía tan acuciante mientras duraban las labores de restauración.
2 Jehová había ya dejado de hacer tintorro peleón, y Tor había dejado de ofrecer a sus cabras para el banquete.
3 En medio de uno de estos concejos apareció Maturín, y todos le miraron con gran sospecha.
4 "No estéis así, hermanos", dijo él, "de cierto os digo que vuestra hazaña será recordada entre aquellas grandes en hacer crecer la hierba."
5 "Mirad la faz de la tierra y vereis. La ceniza y sangre nutrieron el suelo, fértil para la hoja verde. Asimismo, ciertamente os digo, deberíamos continuar nuestra mayordomía."
6 Y en sus corazones se alegraron sobremanera al entrever la muerte de planta y bestia.
7 Y una terrible sed de sangre despertó en los corazones de los dioses, olvidadizos del Mandamiento del Unicornio (el Batir de Su Cola sea con nosotros).
8 Como si estuviese predispuesto, la primera mujer y el primer hombre caminaron fuera del bosque mientras los dioses se perdían en ensoñaciones de ruina y matanza.

Batalla, versos y sangre.

9 A la siguiente noche, retornaron a Valhalla, reconvertida en sala de guerreros con espada y gran poder.
10 Cada uno jugaba a derrotar al otro, cortábalo y desfigurábalo de acuerdo con sus talentos y estación.
11 Así aconteció que Jehová se dividió en cuatro, uno de ellos alado.
12 Durante la batalla, Panchanana también se dividió, pero entre cinco, para superarlo, y a los otros, pues eran orgullosos, de porte noble y mano cruenta.
13 En acabada la batalla, retomarían su asueto en el yantar,  entonando sus proezas en canciones de trueno ensordecedor.
14 Y los hombres mortales sobre el verdor de la tierra oyeron sus ecos y escribieron libros de sabiduría, de guerra, de destrucción indiscriminada y dominio sobre amigos y enemigos
15 Y se hicieron esclavos de los libros, y el crecimiento de ellos fue postergado para siempre. La madre mataría a su infante y el hombre mataría a cualquiera.


http://notasdefrancotiradorlemur.blogspot.co.uk/2014/04/primer-libro-de-unicornis-pezunesis_29.html?m=1

lunes, 28 de abril de 2014

Primer Libro de Unicornis: Pezúñesis. Capítulo 2

De Maturín y la llegada del mal.

1 Así, como estaba dispuesto por el Gran Unicornio (alabado sea Su Ignoto Nombre), la hierba creció mullida y verde, nuevas generaciones de bestia se sucedían y todos eran felices, desde los dioses en los cielos a todas las cosas vivas que se arrastraban sobre la tierra, moraban bajo el agua o flotaban en el firmamento.
2 Todos, menos la Tortuga Maturín. El Sagrado Unicornio (bendita sea la Huella de Su Pezuña) le había dispensado gran merced y era libre de caminar a voluntad por los territorios de todos los otros dioses menores.
3 El césped le causaba problemas, al ser la causa de un insoportable picor y cosquilleo testicular. En el silencio de su corazón, empezó a maldecir el verdor de la tierra.
4 Fue así que acudió a la reunión en Valhalla de cada noche, donde Odín regalaba a sus hermanos.
5 Avistó a su entrada la congregación de rigor, además de los viejos truco. Jehová andaba (de nuevo) convirtiendo el agua en vino.
6 Se oían los típicos gritos de burla: "¿Cuándo vas a aprender a hacer éso con cerveza?", solía gritar Tor, mientras pedía otra.
7 Acercándose a la mesa, el astuto Maturín dijo: "Seguro que os cansasteis ya de este viejo juego. Tengo uno mejor."
8 "Cuenta, por favor", dijo el grupo a coro, "estamos hartos de la inactividad."
9 "Podríamos jugar al fútbol con este meteoro", dijo Maturín de forma inocente.
10 Dicho ésto, salieron, los grandes ecos de hilaridad de los dioses resonando en los vastos espacios entre los planetas.
11 Hermes, con su proverbial velocidad, protagonizó un contraataque, pasando el meteoro a Panchanana, que (gracias a sus cinco cabezas) remató un gol impresionante, con el meteoro retumbando contra la tierra.
12 Una gran bola de fuego y olas gigantescas sobre la faz del mar arrasaron a lo largo y ancho de la tierra.
13 Cuando el polvo se hubo asentado, una gran parte de las magníficas bestias que poblaban el verdor se habían convertido en carne asada en medio de la devastación.
14 Todos los dioses se enfrentaron a Maturín en su ira, culpándole de la devastación y asustados de que se les hallara negligentes en su mayordomía.
15 "Miradme no como a culpable", dijo Maturín en su tono más razonable de voz.
16 "Porque de cierto fuisteis todos vosotros los que, con vuestro libre albedrío, disputasteis el partido."
17 "Más aún, de cierto os digo que si hubierais puesto a Durga Ma de portera, ella habría parado ese gol con sus diez brazos."
18 En diciendo ésto, Maturín se retiró a pasear la tierra, ahora libre de césped.
http://notasdefrancotiradorlemur.blogspot.co.uk/2014/04/primer-libro-de-unicornis-pezunesis_28.html?m=1

Primer Libro de Unicornis: Pezúñesis. Capítulo 1.





1 En el principio, era el Unicornio, sólo el Unicornio y nada más que el Unicornio, grande en poder y sabiduría.
2 Del vacío, que estaba lleno de la nada, Su Pensamiento conjuró la materia y el movimiento.
3 Dispuso, como sal derramada en una mesa las estrellas, los planetas, los  cometas y todos los otros cuerpos.
4 A partir de entonces, por razón de que se le dió la Divina Gana, concentró Su atención eterna y sin límite sobre una mota minúscula, llamada la Tierra.
5 Por Su Voluntad, se separó la tierra firme del océano, la montaña de las profundidades, y de la punta de su cuerno nasal surgieron todo tipo de criaturas.
6 Pronto se halló la tierra abarrotada de criaturas grandes y pequeñas, sabías y no tan sabias, peludas y lampiñas.
7 He aquí que el Gran Unicornio, El Que No Debe Ser Nombrado, estaba fatigado en demasía de sus muchas labores en este minúsculo punto azul.
8 Y, en un grandioso empellón,  produjo aquéllos que cuidaran esta mota en el espacio en lugar suyo.
9 De sus intestinos surgió Jehová, que llegó a ser escritor de ficción; y Alá, martillo de generación tras generación de mujeres, y Shiva el del cuello azul (con sus hermanos), criaturas de la tormenta y el trueno, de la tierra, el mar y muchos otros.
10 Y a ellos les ordenó: "Mi planeta os dejo, que cuideis en mi lugar, pues debo descansar
11 "Libre albedrío os doy para que ordeneis vuestras provincias, mas debe saberse que mi ira caerá sobre aquél que desobedezca mis mandamientos y manche la limpia hierba, y manche la verde hierba con la sangre de mis criaturas, pues la hierba fresca me agrada sobremanera.
12 Y, en el Día de los Días, se tomará nota por escrito a través de Mi Profeta Ungido, al que conoceréis por los anillos de su cola, aquél que llamareis Lémur.
13 Y, sin más preámbulos, galopó a su establo a descansar por eones, pues el trabajo arduo de unas pocas horas había agotado Su poder hasta el punto de la no-existencia.
14 Y así pasó una era de la Tierra.
http://notasdefrancotiradorlemur.blogspot.co.uk/2014/04/primer-libro-de-unicornis-pezunesis.html?m=1