Canta tus canciones a voz en cuello, ésas que sólo tú sabes.
Manifiesta tu creatividad en miríadas de nubes, búscame en la sombra que la luna nueva proyecta enlos olmos del fuerte de Sita y Merck.
Nada tus abismos y deja que tu yo sea tú.
Sólo no me dañes, porfa.
Página de prosa y verso en castellano y latín Autor: Raúl Pinto Ocaña.
Indalo
Indalo. Cueva de Los Letreros, Almería.
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jueves, 10 de abril de 2014
domingo, 16 de marzo de 2014
Soñador práctico.
...el niño jugaba a cortar tablas con la segueta y juego de limas y lijas permitidas.
Su ambición (entre Dostoyevsky y Verme), el de hacer su propia caja de herramientas con las que dar forma a sus sueños.
Con manos de carpintero y mente siempre en las nubes, el niño ve las canas en la barba del extraño que le observa desde el espejo con los ojos de su padre y la barbilla de sus hijas.
Respira hondo, ase la sierra de nuevo y construye palabras que ha de llevarse el viento...
Su ambición (entre Dostoyevsky y Verme), el de hacer su propia caja de herramientas con las que dar forma a sus sueños.
Con manos de carpintero y mente siempre en las nubes, el niño ve las canas en la barba del extraño que le observa desde el espejo con los ojos de su padre y la barbilla de sus hijas.
Respira hondo, ase la sierra de nuevo y construye palabras que ha de llevarse el viento...
martes, 25 de febrero de 2014
Si tan sólo supiera...
Haría una carta abierta, si supiera a quién dirigirla. La llenaría del ácido y la hiel que me han sido dadas, la rabia y el odio de las promesas rotas, la mendacidad y exclusión, y meterlas en un frasquito.
Envolvería el frasquito en un paquete de falsas sonrisas, si fuera capaz de ellas, y la pondría en un estante junto con las ilusiones desguazadas, el llanto de los niños y el dolor del que aprendió, pero sigue sin aprender.
Y allí quedaría, hasta el final del tiempo, olvidado en un rincón, inane.
Envolvería el frasquito en un paquete de falsas sonrisas, si fuera capaz de ellas, y la pondría en un estante junto con las ilusiones desguazadas, el llanto de los niños y el dolor del que aprendió, pero sigue sin aprender.
Y allí quedaría, hasta el final del tiempo, olvidado en un rincón, inane.
viernes, 14 de febrero de 2014
Batiendo las alas, ululando.
Es viernes ya. Me asaltó por sorpresa en mi desvelo como un cachorro juguetón de dientes de aguja, que hienden la piel queriendo tan sólo jugar a traer la pelota o el palo.
Otro viernes de imágenes de abrazos apasionados de alegría, de aumentar la cercanía personal al milímetro 0. Las sonrisas en los ojos y el brillo en la piel, radiante. Mi muro se inunda. Mis páginas también, salvo por una. La de mi firma. Mi reducto propio.
Es viernes. La entrada al trabajo anticipando ya la salida. Un regalo, quizá una flor. Aún guardo la que me diste, prensada entre mis páginas privadas, preñada de la potencial inmortalidad binaria del 1 y el 0.
Entre mis páginas, junto a tus fotos que no necesito para verte, y con las que tropiezo al buscar otras cosas. Fotos con púa del acero de la alambrada en mi torno.
Las púas que me laceran con la pregunta de siempre:
"¿Qué es de mi amiga?"
Otro viernes de imágenes de abrazos apasionados de alegría, de aumentar la cercanía personal al milímetro 0. Las sonrisas en los ojos y el brillo en la piel, radiante. Mi muro se inunda. Mis páginas también, salvo por una. La de mi firma. Mi reducto propio.
Es viernes. La entrada al trabajo anticipando ya la salida. Un regalo, quizá una flor. Aún guardo la que me diste, prensada entre mis páginas privadas, preñada de la potencial inmortalidad binaria del 1 y el 0.
Entre mis páginas, junto a tus fotos que no necesito para verte, y con las que tropiezo al buscar otras cosas. Fotos con púa del acero de la alambrada en mi torno.
Las púas que me laceran con la pregunta de siempre:
"¿Qué es de mi amiga?"
domingo, 9 de febrero de 2014
Acerado.
Quijotescamente derrotado, ando de vuelta en la guarida. De barba entrecana, que es pereza disfrazada de afectación intelectual de desafecto por mi apariencia. Prieto como nunca lo estuve en más de diez años.
Acerado, el colibrí
se mantiene impávido
frente a la flor;
en su torno,
una nube de pluma.
Espectros de historias pasadas y futuras se pavonean en el umbral de la pantalla que no necesito enchufar a la red, os llevo a tod@s conmigo, amigos reales y personajes de ficción.
Soy oso, soy herrero calcolítico, soy leopardo de las nieves, la seca brizna de la sabana y el edelwaiss de los Alpes. Soy la nota, soy la letra, soy el grito silente en la noche de mis mediodías.
Acerado, el colibrí
se mantiene impávido
frente a la flor;
en su torno,
una nube de pluma.
Espectros de historias pasadas y futuras se pavonean en el umbral de la pantalla que no necesito enchufar a la red, os llevo a tod@s conmigo, amigos reales y personajes de ficción.
Soy oso, soy herrero calcolítico, soy leopardo de las nieves, la seca brizna de la sabana y el edelwaiss de los Alpes. Soy la nota, soy la letra, soy el grito silente en la noche de mis mediodías.
domingo, 2 de febrero de 2014
En el andén, con un pañuelo en la mano.
Los ojos rodando por las laderas de mis mejillas, dejando un reguero de sangre e ícor como baba de caracol, desembocando en mi regazo vacío.
Los amaneceres sólo traen una conclusión de la cercanía certera de la separación definitivamente temporal.
Recuerdos germinados en el jardín de mis estrellas marinas, ¿soportarán la sequía?
Los amaneceres sólo traen una conclusión de la cercanía certera de la separación definitivamente temporal.
Recuerdos germinados en el jardín de mis estrellas marinas, ¿soportarán la sequía?
Indoluz.
Te hallabas sugerida en las acrobacias de los peces voladores del Índico que otrora me rodearon con sus alas.
La dulzura con sólo un cuarto de semitono de acidez de la piña directa de la mata en las montañas preparó mi paladar para tus conversaciones.
Aprendí a usar la guitarra y la tampora, el koto se insinúa en mis haiku. Mi plectro arde por vibrar tus cuerdas en acordes quedos o estentóreos.
La dulzura con sólo un cuarto de semitono de acidez de la piña directa de la mata en las montañas preparó mi paladar para tus conversaciones.
Aprendí a usar la guitarra y la tampora, el koto se insinúa en mis haiku. Mi plectro arde por vibrar tus cuerdas en acordes quedos o estentóreos.
Ojos de músico.
La semicogorza que de semi sólo tiene esas letras extra.
Refrescado en mi complicidad con la banda, los ojos del músico psicópata me delatan al mirar con ojo clínico el trastero... y la sonrisa delatora y cómplice al equivocarse el músico de acorde.
A pesar de tener a mi guitarra tan olvidada como ... no importa.
Hago lo que puedo en buena conciencia. Debe ser suficiente.
Y, sin embargo, no lo es. Obviamente.
Refrescado en mi complicidad con la banda, los ojos del músico psicópata me delatan al mirar con ojo clínico el trastero... y la sonrisa delatora y cómplice al equivocarse el músico de acorde.
A pesar de tener a mi guitarra tan olvidada como ... no importa.
Hago lo que puedo en buena conciencia. Debe ser suficiente.
Y, sin embargo, no lo es. Obviamente.
sábado, 1 de febrero de 2014
De bolos.
El crujir de las humbuckers al pasar por las válvulas me retrotrae, me anticipa y me ancla en el presente.
Mis dedos cosquillean al ver las cuerdas en mano ajena, la calma del que sabe que lo que oigo es más que meramente posible, perfectamente factible el producirlas yo.
Y, ya puestos a soñar...
Mis dedos cosquillean al ver las cuerdas en mano ajena, la calma del que sabe que lo que oigo es más que meramente posible, perfectamente factible el producirlas yo.
Y, ya puestos a soñar...
domingo, 26 de enero de 2014
Misiva.
Mi muy querida cordura:
Acabo de recibir tu carta desde el exilio. Espero que te estén tratando bien. Yo, me limito a pasar el tiempo. Sigo tonteando (como siempre), añorando (como nunca) y adornando la sombra de grafitti de sonrisa en los muros.
Vuelve pronto.
Acabo de recibir tu carta desde el exilio. Espero que te estén tratando bien. Yo, me limito a pasar el tiempo. Sigo tonteando (como siempre), añorando (como nunca) y adornando la sombra de grafitti de sonrisa en los muros.
Vuelve pronto.
viernes, 24 de enero de 2014
Huero.
Sombra incorpórea, estereotipos de villano me acompañan. Mis versos ya no sonríen, ¿Por qué deberían?
Ahora canto mis nanas de medianoche en el silencio sepulcral del cubil, entono mis aullidos de otrora en el espacio difuso de entre dos semifusas interpretadas en un vivace.
No vendrás, no vendrá nadie.
Ahora canto mis nanas de medianoche en el silencio sepulcral del cubil, entono mis aullidos de otrora en el espacio difuso de entre dos semifusas interpretadas en un vivace.
No vendrás, no vendrá nadie.
jueves, 23 de enero de 2014
Ecce homo.
Mi autobús es el escalpelo que corta la neblina del Támesis con sus halos de luz. Acelerado hacia un baile coreografiado con leones en el circo, el semblante calmo y las ideas saltando a piola unas sobre otras.
Sentado en un poste, gato viejo y de mala leche, desdentado y de garra roma.
Sentado en un poste, gato viejo y de mala leche, desdentado y de garra roma.
miércoles, 22 de enero de 2014
Falso respiro.
El cumulonimbo se desliza por un firmamento que desafía a enero con la brisa atlántica.
Yemas de rebrote de manzano que parecen augurar un abril en ciernes. El febrero de los lobos se abalanza, prestó a exterminar toda ilusión que quede.
Es invierno, y no lo olvido. Como no te olvido a tí.
Yemas de rebrote de manzano que parecen augurar un abril en ciernes. El febrero de los lobos se abalanza, prestó a exterminar toda ilusión que quede.
Es invierno, y no lo olvido. Como no te olvido a tí.
lunes, 20 de enero de 2014
Dicotomías.
El niño que escribe lucha con el viejo misántropo que busca engullirlo hasta no dejar huella de que existió.
Me afano en mil y una tareas. Todas insulsas, todas inanes, todas importantes. Todas consignadas al olvido.
Ciclos, líneas y ángulos perversos de la ocultación y el disimulo, de la mendacidad y la falacia.
El ADN pretérito es accidente de tráfico. El ADN futuro, por construir.
El cartucho en la recámara espera otro día.
Y otro.
Y otro.
Me afano en mil y una tareas. Todas insulsas, todas inanes, todas importantes. Todas consignadas al olvido.
Ciclos, líneas y ángulos perversos de la ocultación y el disimulo, de la mendacidad y la falacia.
El ADN pretérito es accidente de tráfico. El ADN futuro, por construir.
El cartucho en la recámara espera otro día.
Y otro.
Y otro.
viernes, 17 de enero de 2014
Olvidándote una letra cada vez.
El olvido, insistido en aras de mi integridad mental me pide borrar la letra dos del nombre amado de mis líneas. Lo callo y lo callo, pero...
Ubicua, mujer ubérrima para un alunado.
Una umbrosa nube que aúna y ultraja,
¿unilateral de querencia? Nula la respuesta.
Una respuesta que es suficiente.
Ulula un búho al reírse la luna de mis aullidos.
U
jueves, 16 de enero de 2014
Una noche más.
El desvelo que resulta de la conciencia tranquila y el silencio ensordecedor me abruma.
Poco a poco, la fatiga me adelanta como a niño en nochevieja que lucha por seguir la fiesta, pero a la inversa.
Quiero cantar a las flores y jilgueros, al azahar de nuestro pueblo, pero los pétalos marchitos que me hacen de colcha me sofocan.
Quisiera ser inteligente y dibujarte galaxias, estrellas y planetas danzando en sus órbitas.
Quisiera tantas cosas... Yo no nací para esta vida, pero ésta es la que tengo.
Te sigo imaginando, quién sabe si eres madre. Quién sabe dónde andas, o cómo.
Hay quien lo sabe, pero no soy yo.
Poco a poco, la fatiga me adelanta como a niño en nochevieja que lucha por seguir la fiesta, pero a la inversa.
Quiero cantar a las flores y jilgueros, al azahar de nuestro pueblo, pero los pétalos marchitos que me hacen de colcha me sofocan.
Quisiera ser inteligente y dibujarte galaxias, estrellas y planetas danzando en sus órbitas.
Quisiera tantas cosas... Yo no nací para esta vida, pero ésta es la que tengo.
Te sigo imaginando, quién sabe si eres madre. Quién sabe dónde andas, o cómo.
Hay quien lo sabe, pero no soy yo.
Intento olvidarte, letra a letra.
Primer signo de tu nombre, que omito en mi afán por no recordarte, enteramente inane.
Por mi parte, borraría quince abecedarios de mi parva mente por deshauciarte de mi memoria. Ni puedo ni quiero. Mi pecho grita un comienzo de tu nombre...
Líquido y lánguido el fulgor de tus globos oculares,
lúmina liviana que eleva la locura,
locuaz, la lava en la ladera del volcán de la pasión.
Por mi parte, borraría quince abecedarios de mi parva mente por deshauciarte de mi memoria. Ni puedo ni quiero. Mi pecho grita un comienzo de tu nombre...
Líquido y lánguido el fulgor de tus globos oculares,
lúmina liviana que eleva la locura,
locuaz, la lava en la ladera del volcán de la pasión.
L
miércoles, 15 de enero de 2014
Omitiendo letras.
Las yemas de mis dedos se deslizan a través de la pantalla, usando la letra número tres del alfabeto.
Letra que no uso, al atraer tu nombre de perfil a las palabras que se me sugieren.
Te olvidé de modo tan exitoso que mis versos gritan esa letra sin remisión: C_ _.
Letra que no uso, al atraer tu nombre de perfil a las palabras que se me sugieren.
Te olvidé de modo tan exitoso que mis versos gritan esa letra sin remisión: C_ _.
lunes, 13 de enero de 2014
Uno y trino.
Soy poeta esquizofrénico, soy la Putísima Trinidad.
Soy el ronin renegado de la katana y el haiku. Circunspecto y con el brillo en el ojo al hacer el ritual del té en aquella terraza de verano. A veces el caballero castellano del estoque, a veces uso la cimitarra.
Soy el escritor de prosa y ensayista que te contaba historias verdes (o del color que prefieras). Hago debates y ensayos para cumpleaños, comuniones, bodas, bautizos. No hago entierros. En ésos no se debate.
Soy la bestia que no llegaste a conocer, que se disfraza de necrófilo, de canibal y que sólo ansía saborearte. Un smorgasbord donde no sepas donde terminas y yo comienzo.
O viceversa.
Soy el ronin renegado de la katana y el haiku. Circunspecto y con el brillo en el ojo al hacer el ritual del té en aquella terraza de verano. A veces el caballero castellano del estoque, a veces uso la cimitarra.
Soy el escritor de prosa y ensayista que te contaba historias verdes (o del color que prefieras). Hago debates y ensayos para cumpleaños, comuniones, bodas, bautizos. No hago entierros. En ésos no se debate.
Soy la bestia que no llegaste a conocer, que se disfraza de necrófilo, de canibal y que sólo ansía saborearte. Un smorgasbord donde no sepas donde terminas y yo comienzo.
O viceversa.
domingo, 12 de enero de 2014
Frío.
Fulgor plateado de la luna de Lorca se refleja en el filo de la escarcha susurrada en mis oídos.
Muertas las calles, con el resplandor indecente de los arcos de sodio que me ametrallan con sus fotones.
Muertas las calles, con el resplandor indecente de los arcos de sodio que me ametrallan con sus fotones.
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