Sombra incorpórea, estereotipos de villano me acompañan. Mis versos ya no sonríen, ¿Por qué deberían?
Ahora canto mis nanas de medianoche en el silencio sepulcral del cubil, entono mis aullidos de otrora en el espacio difuso de entre dos semifusas interpretadas en un vivace.
No vendrás, no vendrá nadie.
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