domingo, 9 de febrero de 2014

Acerado.

Quijotescamente derrotado, ando de vuelta en la guarida. De barba entrecana, que es pereza disfrazada de afectación intelectual de desafecto por mi apariencia. Prieto como nunca lo estuve en más de diez años.

Acerado, el colibrí
se mantiene impávido
frente a la flor;
en su torno,
una nube de pluma.

Espectros de historias pasadas y futuras se pavonean en el umbral de la pantalla que no necesito enchufar a la red, os llevo a tod@s conmigo, amigos reales y personajes de ficción.

Soy oso, soy herrero calcolítico, soy leopardo de las nieves, la seca brizna de la sabana y el edelwaiss de los Alpes. Soy la nota, soy la letra, soy el grito silente en la noche de mis mediodías.



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