El desvelo que resulta de la conciencia tranquila y el silencio ensordecedor me abruma.
Poco a poco, la fatiga me adelanta como a niño en nochevieja que lucha por seguir la fiesta, pero a la inversa.
Quiero cantar a las flores y jilgueros, al azahar de nuestro pueblo, pero los pétalos marchitos que me hacen de colcha me sofocan.
Quisiera ser inteligente y dibujarte galaxias, estrellas y planetas danzando en sus órbitas.
Quisiera tantas cosas... Yo no nací para esta vida, pero ésta es la que tengo.
Te sigo imaginando, quién sabe si eres madre. Quién sabe dónde andas, o cómo.
Hay quien lo sabe, pero no soy yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario