...el niño jugaba a cortar tablas con la segueta y juego de limas y lijas permitidas.
Su ambición (entre Dostoyevsky y Verme), el de hacer su propia caja de herramientas con las que dar forma a sus sueños.
Con manos de carpintero y mente siempre en las nubes, el niño ve las canas en la barba del extraño que le observa desde el espejo con los ojos de su padre y la barbilla de sus hijas.
Respira hondo, ase la sierra de nuevo y construye palabras que ha de llevarse el viento...
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