Es viernes ya. Me asaltó por sorpresa en mi desvelo como un cachorro juguetón de dientes de aguja, que hienden la piel queriendo tan sólo jugar a traer la pelota o el palo.
Otro viernes de imágenes de abrazos apasionados de alegría, de aumentar la cercanía personal al milímetro 0. Las sonrisas en los ojos y el brillo en la piel, radiante. Mi muro se inunda. Mis páginas también, salvo por una. La de mi firma. Mi reducto propio.
Es viernes. La entrada al trabajo anticipando ya la salida. Un regalo, quizá una flor. Aún guardo la que me diste, prensada entre mis páginas privadas, preñada de la potencial inmortalidad binaria del 1 y el 0.
Entre mis páginas, junto a tus fotos que no necesito para verte, y con las que tropiezo al buscar otras cosas. Fotos con púa del acero de la alambrada en mi torno.
Las púas que me laceran con la pregunta de siempre:
"¿Qué es de mi amiga?"
No hay comentarios:
Publicar un comentario