El crujir de las humbuckers al pasar por las válvulas me retrotrae, me anticipa y me ancla en el presente.
Mis dedos cosquillean al ver las cuerdas en mano ajena, la calma del que sabe que lo que oigo es más que meramente posible, perfectamente factible el producirlas yo.
Y, ya puestos a soñar...
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