domingo, 2 de febrero de 2014

Ojos de músico.

La semicogorza que de semi sólo tiene esas letras extra.

Refrescado en mi complicidad con la banda, los ojos del músico psicópata me delatan al mirar con ojo clínico el trastero... y la sonrisa delatora y cómplice al equivocarse el músico de acorde.

A pesar de tener a mi guitarra tan olvidada como ... no importa.

Hago lo que puedo en buena conciencia. Debe ser suficiente.

Y, sin embargo, no lo es. Obviamente.

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