Un tanto desencantado, como autor. Como autor, sé que nunca llueve a gusto de tod@s, que son mayoría aplastante a los que no les gusta o preocupa el fruto de mi trabajo. Como autor, me importan tres pares de bemoles, los mismos de una composición en La bemol.
Todos (y no soy excepción) cuentan el seguimiento de sus publicaciones. Supongo que la curiosidad nos puede y queremos saber qué impacto causamos.
Hay entradas que causan más que otras. Ésta, en mi blog de autor y requiriendo leer más de un párrafo, generará poco interés. De vuelta a La bemol.
Lo que me importa (y busco), es la visión. Mis entradas pueden ser de la calidad que sea, pero son mías. No puedo evitar mirar otras cosas y reconocerlas, firmadas por otro.
No importa, es sólo una frase. No puedo evitar pensar cuantas de las frases generadas por esa persona son propias.
Parece que lo que prima es copiar y pegar. Sé que soy bestia en peligro de extinción. O simplemente, un bestia.
Seguiré escribiendo, consciente de que mis aficionados más leales son los que buscarán el hurto. Al fin y al cabo, el plagio es una forma de cumplido.
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