martes, 19 de noviembre de 2013

De pluribus, unum.

Mi esfuerzo consciente de dislocación en tiempo real me dejó exhausto. Hace falta ser esquizo de los buenos para hacerlo de forma natural.

Soy muchos en uno, que se reducen a uno solo. El que se sentó en aquel café en una tarde de julio, con brillo en los ojos de deseo reprimido a muy duras penas.

Me reinvento a diario, sin enterrar al que se fue a dormir (o cayó rendido al teclado, que no es lo mismo).

¿Cuántos yo caben dentro de mí?

No hay comentarios:

Publicar un comentario