Corté mis raíces de lugar, soy bético cosmopolita que nunca podrá volver a estar en paz con el horizonte de los montes ocres de olivo y la montaña de nogal, encina y pinsapo que atraparon los ojos del niño. El almendro, la higuera y el cerezo.
Posesiones, vienen y van. Las ganas con tu esfuerzo, las das, te las regalan o roban. Nacemos desnudos y no tenemos utilidad para nuestros bienes mientras nuestros restos se reúnen con el cosmos del que nunca dejamos de ser una mota.
Mis ancestros, difícil, cuando sólo conozco (y poco) de las dos generaciones más próximas. En un sentido más amplio, llamo al pintor de Altamira, el constructor de Stonehenge y Espartaco mis ancestros. Celebraré el Día del Orgullo Primate, por supuesto.
Corté supuestas raíces. Un criminal de guerra extinto, y otras personas a las que no nombro.
Los sistemas de valores cambiaron con la necesidad y la evidencia disponible. Sólo una cosa no cambió, el tratar a otros como me gustaría que me trataran, o como ellos piden que se les trate.
Raíces tengo. Amigos (con o sin ADN común) que son capaces de hacer la abstracción entre el que era y el que soy, sin más prueba material que las de las telecomunicaciones. Como soy capaz de proyectarlos a ellos. O a tí.
La evidencia, presente en mi mente a diario. Habrá quien diga que mi amor de padre es imperativo de supervivencia del ADN. Obviamente, no ven los muchos donantes de esperma que se pasean distraídos por las calles.
En cuanto a otros vínculos... ¿Testosterona, Serotonina, Dopamina? Sentí y siento los efectos de esas hormonas, soy ente material.
Sin embargo... ¿cómo explicar sentirme como me siento sin estar expuesto a tus feromonas? ¿Cómo explicar que ocupen lugar secundario a la suma de tus cualidades mentales y físicas, aún en el recuerdo?
No lo sabía, pero tengo raíces. Tú ocupas un lugar muy prominente en ellas.
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