En mi noche de juernes la memoria sigue jugando a su antojo, con múltiples recuerdos sensoriales de todo tipo rebotando en mis paredes craneales.
Éso no impide que funcione. No te necesito para vivir, porque te tengo. Y viceversa a todo lo anterior.
Guardo otra foto, que más quisiera poder compartir estas cosas contigo. Te tengo, pero te tengo tan lejos...

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