miércoles, 18 de diciembre de 2013

Gambitos.

Hoy gané una mini partida, lancé un destello en la cara de quienes buscan mi confusión. Por hoy, el gato está en mi bañera. Sólo por hoy, algo es algo.

Ínfima victoria en un juego en que me obligan a apostar con lo poco que considero sacro, donde se deciden vidas. Un juego que no lo es.

Acorrala a un boxeador y se cubre, presto a recibir el castigo y dispuesto a seguir de pie.

Acorrala a un ajedrecista y se enroca, ofreciendo las garras de una cadena espartana de peones. Ven si te atreves.

Y tópate conmigo.

En situación de inferioridad  numérica aplastante, cualquier ajedrecista sabe que las tablas son una victoria moral.

No hay comentarios:

Publicar un comentario