Usted, sí, usted
sabe a quién me refiero.
No es un "usted" cualquiera
de andar por la oficina,
o de formulario en ventanilla.
Es, simplemente, usted.
Quisiera fuéramos del Plata,
y deciros "vos",
pero vos sabés
que no lo somos,
usted sabe.
La llevo en la amígdala,
en el giro cingulado
donde la pasión y la reflexión
se sientan a tomar café.
La llevo en el nervio vago,
al recibir las palpitaciones.
La llevo en mis lóbulos temporales,
donde depositó usted su música
y su voz.
Es mi corteza prefrontal
la que le llama "usted".
Sí, precisamente a usted
en particular.
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