nuestros ojos colisionan.
Instante de pavor en los ojos,
afrenta a mi identidad de varón.
"¿Qué le pasó, compañera?
¿Acaso la asustó su madre,
se encontró con la bestia,
teme por usted o por otra?
Quisiera invitarla a un café,
decirle
que no está sola,
que no soy su enemigo,
que no busco nada,"
intentan decir mis ojos
en los 0.19 segundos
del encuentro.
Paso de largo,
no porque la ignore,
compañera,
sino porque soy su aliado.

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