lunes, 16 de diciembre de 2013

Tríada.

Sí, de rondalla como tres poetas de nuevo.

Dos de ellos te cantan a tí el Lémur y Raulillo. El tercero, el Barbudo... No sé ni cómo conservo la poca razón que me queda. Si sólo surgen un par de líneas de motosierra, ¿a quién daño?

Al final soy (por suerte o por desgracia), incapaz de molestar a una mosca.

Me empiezo a resultar indigno de tí, de copiarte versos que salieron, y se marchitan como lo haré yo.

El verlos me parte, porque son la sangre de mis heridas, que ya recogí con la fregona.

Unos cuantos litros más han fluido en tan sólo dos horas.

Sesión de verso de hoy

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