Y cómo extraño tu cerebro. Despachando a los idiotas y sus falacias en mi muro.
Enseñando a los chavos cómo mostrarse enérgico, a usar la referencia de libro en papel como arma, sobre como invertir la metáfora que contiene el sofisma, mutarlo en hacha y cortar...
Cómo eché tu ingenio de menos...
Me defendí, como no podía ser de otra forma. Para colmo, también me tocó un pro-tauromaquia, ni un minuto duró.
Últimamente, no me duran un minuto, ven a Francotirador Lémur y se creen que llevo un Kalashnikov. Lo que hace un perfil de admin frente a gente que se dobla ante un mínimo de autoridad...
A cada paso que doy, al mirarme, te veo. Y no. Mi espejo semiopaco, ausente.
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