Punto de equilibrio, el de la pelota suspendida en aire, antes del descenso. O de la subsecuente patada en las pelotas.
Amargo como una buena cerveza, dulce hasta el empalago, duda existencial.
Escribo lo que enmudece en mis labios. Huida hacia adelante, la carga como respuesta varonil a la vicisitud.
Me río a veces, cuando un afluente de sarcasmo toca mi corriente. Veo el mundo vuelto del revés, como realidad cotidiana.
Descabellado, sigo mi camino. ¿Dónde estará elcruce? Sólo puedo seguir esta senda estrecha.

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