sábado, 2 de noviembre de 2013

Cruces, Sección III, capítulo 24.

Txtl contempló atonito los molinos de agua al acercarse a la aldea.

 -"Manuel," le dijo Fray Jordi, "si te has mostrado templado en el hablar y juicioso en el hacer, te encarezco más aún medido ser en todo, que nos acercamos a la Villa Rasa. Ni una palabra de Nuestro Señor Don Alonso debe cruzar tus labios."

Entraron en la aldea como almas en pena, recibidos por dos canes que tan sólo se mostraron comedidos tras encontrarse con las fustas.

Un gran edificio blanco se dibujaba sobre los techos de teja o paja. La iglesia de San Vicente Mártir.

 -"Salud, hermanos en Cristo. Os estaba esperando, gracias a la misiva que llegó esta mañana del castillo. Parca cual es, os ruego acepteis la hospitalidad de la Santa Madre Iglesia, donde no os faltará el regocijo de la tabla y el catre el tiempo que tengáis a bien estar."

Aquella noche, Txtl no pudo dormir. Renovados gritos de dolor de niños en los otros dormitorios de la sacristía. La rabia y odio empezaban a hacer mella.

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