2013 se vuelve de la eternidad del que espera en la parada del autobús. La percepción del tiempo, tan relativa...
Existe el segundo en que consigo hacer sonar diez o doce notas en mi guitarra. Los días, semanas y meses pasan sin que ocurra nada de nota.
Enfebrecido, enardecido, discierno entre cosas a las que tengo derecho, y cosas a las que querría tenerlo. Se empeñan en amalgamarse, en burlarse de mis sentidos, y de mí.
Días en que no pasa nada... falso. Este nuestro planeta y el resto del cosmos donde somos meras motas me desmiente a cada paso.
Me desmiento yo, con mi incontinente verborrea.
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