Cuatro meses y medio, mal contados. Deberías haber desaparecido ya.
Debería no ser capaz de conjurarte a voluntad (y sin ella), debería dejar de verte en cada mujer de espaldas, que espero en vilo a que se vuelva, empeñada,en no ser tú.
Debería haber olvidado cómo prefieres el café, o cómo cocinar para tí.
Debería haber olvidado tu voz, tus tirrias, tus temples y destemplanzas.
Debería haber olvidado que el coche de mi padre pasaba por tu pueblo de camino al mío, ambos de casa encalada.
Y, por supuesto, aquella palmera. Y el chiste del loro...
Y tantas otras cosas.
Quisiera ser capaz de formatearme, de hallar solaz.
Pero, al ser tú, parece imposible.
¿O crees que no lo intenté desde el principio? ¿Desde el momento en que supe?
Me dijeron: "Vas a sufrir". Lo sospechaba. Lo sé.
Caigo rendido. Sueña libre, mi amada jilguera, sueña libre, un millón de besos.
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