Abro mil ventanas de foto a otros mundos donde yo pueda ser yo sin miedos, donde esteis vosotras.
Con el nudo en la garganta, y los ojos enpañados invento uno y mil chistes, en que reirme de mi sombra patética de Peter Pan, cosida a mis pies antes de tu partida.
Mi guitarra olvidada en un rincón, aguarda la semilla de otro bolo de sábado que se aproxima. Mis yemas, reacias a la cuerda por el dolor de no sentirte.
Es fácil creer en el alma cuando andas tan roto y deslustrado. Cuando gritas en un aria el nombre en el teatro del cráneo, y sólo puedes escribir un pronombre.
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