Ironías del destino en el que no creo. De resistir el sueño potencial, a costa de romper mis cuerdas.
Sueños desde antes de aquel hola de camiseta de espalda abierta, donde mi cerebro ya se hallaba enardecido.
Soñarte llena de mí, envuelto en tus abrazos, bañando mi yo de ojo desquiciado de preservar el momento.
Tu pelo revuelto y el rubor en tus mejillas, el fiero brillo de tus ojos al encontrarse con los míos.
El ser tu cena y tú la mía, mi calzone y pain au chocolat.
Mi locura, mi cordura, mi delirio.
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