Rujo con el tigre de Banchs, susurro con Gustavo Adolfo, me desespero a veces a estilo Bukowski en mi vida kafkiana.
Siendo viernes, busco juegos de blasfemia, que solíamos jugar tu y yo.
Variante de juego en mi muro. Abre la biblia al azar, haz lo que te diga sin ir a la cárcel:
El primer jugador, va y conquista un país.
Mi turno. 1 Samuel 18. Salgo a la calle, me pongo a cortar prepucios, me hago una gabardina de cuero.
Le toca al creyente que entró en la página (siempre hay uno de ésos). Risa general. Le tocó: "el que esté libre de pecado arroje la primera piedra."
No hay comentarios:
Publicar un comentario