viernes, 8 de noviembre de 2013

666

Sí, todo sea dicho. Esta publicación es la 666. No es diferente de la 665, o de la 667.

Sin embargo...

No puedo evitar reirme de quienes ascriben significación especial a un número determinado.

Por ejemplo, un cumpleaños. Cuando se ama de verdad, se agradece y celebra la existencia de esa persona, sea el día que sea. Esté cerca o lejos

El miedo supersticioso siempre me hizo reír, incluso en mis días de creyente supersticioso. Claro que en aquella época sólo me reía de las supersticiones ajenas, y no de las propias.

Siendo como es viernes por la noche, no puedo por menos que sentir las ganas de blasfemar, porque me lo pide el cuerpo.

Recuerdo un día de tormenta de verano, de visita con una compañera de trabajo. Había rayos. Había truenos. Dirigí la mirada arriba y grité: "aquí me tienes, no hay huevos de mandadme un rayo."

Mi compañera me miró horrorizada."¿Cómo dices éso?" Me reí, como sólo soy capaz de hacerlo ante chistes blasfemos.

La estadística, así de simple, la física, las descargas electrostáticas, etc. No tenía ganas de discutir de teoría, así que dije: "Por lo menos, acabo de demostrar que los cojones de dios no existen, de forma empírica además."

La base del experimento es simple. Hasta a una mujer (que, por definición, nace con ovarios) le resulta difícil sustraerse al desafío de la frase: "no hay huevos de..."

Ni que decir tiene que, para todo animal con testículos, el uso de esas palabras de aliento suelen llevar a las peripecias de las que youtube está lleno.

"Miyagi, ¡no hay huevos de cazar una mosca con palillos chinos!"




http://notasdefrancotiradorlemur.blogspot.co.uk/2013/11/666.html?m=1

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