Y, como siempre, una nueva combinación de letras. Me hallo en la centrifugadora, para variar.
De viejo sueño,
esperanza y anhelos,
en nuevas luchas.
Que igual me marco los fandangos por haiku que me explayo en el ensayo. Ni debajo de agua se contiene lo que llevo dentro.
¿A qué intentarlo? Grandioso descubrimiento, renovado a cada hora. Presiento que hasta en la escarcha que se avecina, y el reflejo del hielo, veré vuestras tres caras:
Desistiendo de olvidos,
autofalacias, nadas.
Ríndome, estremecido;
os veo, mis tres hadas.
Que anquilosarse es morir, y la persistencia de mi amor, amor mío, siempre adopta nuevas formas.
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