Sin embargo, tuvieron un efecto en mí. A veces, como músico, inconscientemente, me hallo siguiendo el concepto.
Hay diversas compañías de STOMP! en este mundo tan grande y tan pequeño en que vivimos. Aunque las interpretaciones sean algo diferentes entre sí, el concepto básico es el mismo.
Se trata de explorar las propiedades acústicas de objetos de uso cotidiano, y de hacer música con ellos.
Desde cajas de cerillas como sonajeros hasta bidones gigantes usados como zancos para bailar. Señales de tráfico, ollas, papeleras de pedal (como plato hi-hat/tambor de metal), palos de escoba, tuberías, tacos de madera... Menos un chaleco de lana (por sus propiedades acústicas), todo vale.
Si produce sonido, se usa. STOMP yace en la base primitiva de la producción musical. Es la alegría de estar viv@ y dejarse llevar por el ritmo. Aún recuerdo que me pasé aquellas dos horas dándome palmadas en los muslos, que también se pueden usar como instrumento (siempre que sean los propios).
En casi cualquier tipo de música de raíces existe el concepto. Desde la caja y las palmas en flamenco, las cucharas en música irlandesa o el uso de la tabla de lavar ropa en música folk americana. En todos lados, el ritmo puntuado por la punta/tacón de los pies recibiendo el ritmo como a un amante reencontrado.
Pasión, alegría de estar viv@ un día más, a pesar de todo. Os dejo uno de sus clips.
Raúl Pinto Ocaña, Francotirador Lémur. Cuando el presupuesto lo permite, Corresponsal de Bolos.
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