Con las viejas certezas aún en el aire, tras haber sido arrojadas a través de la ventana, aún por aterrizar.
Dados trucados en movimiento, rodando hacia un siete inevitable, inexorable, indiferente. Alea jacta est, quam homo (aut femina) nascetus (aut nasceta) est.
Debatiendo entre catastrofismo o fatalismo, entre la sinrazón y la esperanza, la cordura y la desesperación.
Y, entretanto, respiro el aire de los escapes, de las exhalaciones de las vacas en el prado, de los árboles que (al otro lado de nuestro planeta) defecan el oxígeno de que nos nutrimos, bañado en salsa de nitrógeno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario