martes, 22 de octubre de 2013

Pierdo la cuenta.

Otra mañana de desidia y desganas, en las que mi calma desesperación me acompaña, me abraza y me roba el aliento.

Otra mañana de concentrarme en mis hechos más básicos, mientras comulgo mi café y tostadas.

Otra mañana de resentimientos ante separaciones forzadas, robos, calumnias e hipocresías varias.

Otra mañana, suma y sigue.

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