como la ardilla a su abril,
como la luna a su velo de nubes,
como el potro a la llanura,
así espera mi hombro;
sin prisa.
Sin pausa.
Entre amigos, total...
se da y se recibe
con gracia y sin excusas,
con brío y con calma,
en el silencio de manos que se asen,
en el fragor de la confianza.
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