Era una mañana como otra cualquiera.
Con una pequeña diferencia, que en realidad era una constante. Me desperté deseando, ansiando, anhelando. Bien pensado, era una mañana como otra cualquiera.
Es curioso cómo se puede, con tan aparentemente poco, soñar tanto.
Sólo aparentemente. En uno sólo de mis suspiros, hay tres tomos.
En cada una de tus palabras, una biblioteca.

No hay comentarios:
Publicar un comentario