Me prometí a mí mismo no hacer una mala crítica musical. La razón es simple, por respeto a aquell@s que tienen las agallas de subirse a las tablas y exponerse delante de otros.
Hasta la actuación de esta noche.
Vuelvo a mi abrevadero, The Hobgoblin. La experiencia me ha demostrado que es un pub sólido en las listas de actuaciones. Me malcriaron, no me esperaba ésto.
Llegué algo tarde hoy, cosa rara en mí. Una voz de tenor que quiere ser soprano me recibe, poniéndome los pocos pelos que me quedan de punta.
Me encuentro con un trío en las tablas, que no nombro, por razones de respeto. Hasta ahí llega.
Ficha técnica.
Batería: No me fijé en detalle esta vez, escuché desde la trasera del pub. Estandard de bombo, tom, etc. Con plato the ritmo y dos de crash. Por lo menos, no se perdía. Adecuado, pero no para tirar cohetes.
Teclado: Un bicharraco yamaha que intentaba hacer las veces de bajo, no resultó ser ni una cosa, ni la otra. Ni chicha ni limoná.
Guitarra/vocalista. Una Hohner imitación de la
Gibson SG, a un combo Marshall a válvulas. Como guitarrista, acorde tralalá. Como vocalista, le hace falta que le pongan un afinador en la nariz, a ver si se da cuenta de una puñetera vez que canta fuera de tono.
Como vereis, no me compliqué en mirar los detalles técnicos, que considero el equipo malgastado.
Normalmente, sólo me pido una pinta cuando la banda me hace botar. En este caso, me tomé una pinta para olvidar que vi una banda más cutre que pegarle a la abuela con un calcetín sudado en nochebuena.
Me diréis, el sábado que viene, ¿qué? Simple. La posibilidad estadística de que esta banda repita es exigua.
Por otra parte, F*awesome, la banda con Freddy Krueger a la batería, se pasa de nuevo por esta parte del circuito.
Con bolo cutre y todo, faltabas tú. Lo que nos hubiésemos reído...
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