Siempre con una historia nueva. Como Sherezade. No mil, sino un millón y una noches. Cada una con un millón de besos/versos de buenas noches, y el deseo de que vueles libre en tus sueños. Y en tus desvelos.
Siempre un verso nuevo. Cambio del ensayo a la prosa poética, la carta abierta, el haiku, el soneto o el verso libre. En castellano, latín, inglés o lo que sea. No menciono el relato gótico, la ficción histórica u otras formas. Bueno, sí que las mencioné.
Intuyo letras aún por escribir, alfabetos completos con las cinco letras de tu nombre, y las de tu apellido. Las tildes de tus íes son rayos de luna en mi noche.
Al ser un ser finito, me reconozco como pozo sin fondo sólo en la medida en que el cuerpo aguante.
Sin embargo, el cuerpo me aguanta mucho más de lo que nunca imaginé
Sospecho que mi cuerpo aguanta una vida entera, mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario