Nana, mi niña, nana.
Que el grillo de elitros gastados
te seguirá cantando en sueños.
Nana, mi niña, nana,
que las agrestes cimas
refugien tus delicadas alas.
Nana mi niña, nana,
que tu almohada y la mía son contiguas,
desde el tiempo y la distancia.
Nana mi niña, nana,
que tu sueño te ame
como lo hago yo.
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