sábado, 7 de septiembre de 2013

La Cueva de Los Letreros. Parte XI. Mercante. Capítulo 46.

De vuelta a la costa, tres semanas después, Harrukl embarcó. Aún no se acababa de creer que hubiera salido con vida del trance.

Entregaría el mensaje de la arrogancia de los Iber a su rey. Aunque fuera lo último que hiciera.

Ausentemente, fue a rascar el picor de los dedos de la mano derecha. En vano. La mano ya no estaba allí.

Tras la amputación, se la dieron de comer a los perros en su presencia.

Harrukl ordenó el barco directo a Levante con el cambio de marea. Ésto no iba a quedarse así.

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