martes, 3 de septiembre de 2013

La Cueva de Los Letreros. Parte IV. Forjando Magia.


Capítulo 12.

Merk trabajaba una vejiga de oveja junto al fuego. Una vez curada, había introducido una válvula trasera. La entrada, fijada a un anillo de vértebra. Parecía odre, sin serlo.

Había discutido con Sita acerca de la sustancia mágica. Cobre. Aunque inicialmente inverosímil, Sita había descubierto que la mente de Merk era aún más poderosa que su físico.

Sita comprendió por qué los Marinos del Este guardaban el secreto de la Sangre de Roca tan celosamente. Había pedido a Merk que guardara el secreto, por ahora.

Cojeando con su bastón por el pueblo, Merk empezó a acumular madera. Tras la pregunta inquieta del Jefe, Sita explicó que era para un rito de sanación colectiva. No hubo más preguntas.

Cuando tuvo un cúmulo de madera del tamaño de tres chozas juntas, Sita reclutó la ayuda de varios granjeros. Merk estaba listo.

Encendiendo un fuego en la pila, los granjeros procedieron a cubrir las llamas con tierra. Merk, frenético, abría agujeros en el túmulo.

Tres semanas más tarde, con la vejiga de oveja transformada en fuelle, Merk estaba listo para cosechar el carbón vegetal.

El pueblo entero se congregó en torno a la pila. El Jefe, al ver la Magia de Fuego, torció el gesto. Merk, apasionado con   sus preparativos, no se fijó.

Sita sí se dió cuenta.



Capítulo 13.


Merk, Sita y el Jefe se sentaron tras la choza de la hechicera. Merk ya había preparado una forja de piedra y lodo.

Cargada de carbón, alimentada con el fuelle, la forja despedía un calor sobrenatural. El Jefe parecía encontrarse incómodo ante tal demostración de poder por parte de un miembro nuevo de la comunidad

Cuando el fulgor de la llama alcanzó un blanco palpitante, Merk dejó de bombear, prestando su atención al cuenco de piedra en la cama de carbón fulgurante. Quedaba poco.

El verde de la malaquita ya era un marrón tostado. Sin previo aviso, en una nube de humo agrio, la Sangre de Piedra fluyó en el cuenco. Cobre.

Con la ayuda de dos astas de venado, Merk sacó el cuenco de la forja, vaciando el precioso líquido en un molde de barro seco sin cocer, preparado al efecto.

Tras una corta espera, Merk produjo una cabeza de hacha perfecta, lista para montar.

Volvió la mirada a Sita y el Jefe. Reconocieron artículos que sólo llevaban los Marinos del Este, del mismo material. Hachas, cuchillos, medallones, decoraciones textiles...

Abrumado, el Jefe le dijo:

   -"Has hecho bien en mostrarnos esto en privado. Me temo que Sita y el resto de mi Consejo debe darme su opinión antes de que decida. De momento, ni una palabra a nadie."

Capítulo 14.


Merk sintió en los abrazos de Sita un grado de desesperación. Exangües tras el clímax, yacieron aferrados.

Merk tenía miedo de preguntar, Jefe mostró un callado resentimiento. El hacha seguía oculta. Y los ojos de Sita no podían ocultar su terror.

   -"¿Qué te pasa, mi hechicera? ¿Qué temes?"
   -"Jefe quiere tapar todo. Dice que eres un espíritu maléfico que traerá la ruina a los Iber. Que por eso te habían expulsado. Por robar la magia de los Marinos."
   -"La magia viene de la tierra, como viste. Es para el que quiera aprenderla."
   -"El Jefe teme un enfrentamiento con los Marinos. Y, sobre todo, tiene miedo a que lo suplantes como jefe. Eres el Guerrero Negro, El Que cruza el Mar, Elegido de Toro. Y, a partir de hoy, el Que hace sangrar a la Piedra. Quiere sacrificarte."

Merk tras una pausa meditabunda, se decidió. Debía partir de nuevo. Dejarlo todo. Se lo dijo a su amante.

   -"Donde vayas, voy. Esta vez no cruzas solo. Mi magia nos protegerá."


Acto seguido, empezaron a prepararse para desaparecer en la noche de Luna nueva.

Notas de Viaje.


Merk debe darse a la fuga, de nuevo. Pero no está solo. De nuevo, cabeza de turco de las ambiciones de otros, enmascaradas con excusas sobrenaturales sobre espíritus.

El Neolítico vio la consolidación de la estratificación de la sociedad, de la que ya hay indicios en el Paleolítico. La existencia de tumbas colectivas apunta en esa dirección.

Existen teorías sobre la existencia de élites guerrerro/cazadoras en estas sociedades. Las fortificaciones, de la que Los Millares es sólo un ejemplo, apunta a posibles conflictos por el territorio y los recursos.

Los motivos del jefe íbero para mantener una alianza externa parecen descabellados. Se debe tener en cuenta que ha habido hallazgos de metal a miles de kilómetros de su origen, cuando había recursos locales. Eso apunta a la actividad de intercambio.

Merk seguirá cojo. No es coincidencia. El mito del herrero cojo se extiende desde Hefesto en Grecia, hasta los mitos escoceses. Es lógico que aquellos que no pudieran salir a cazar o cultivar, se dedicaran a otra cosa. Y, por motivos personales, me identifico con el artífice cojo.

Por último, la metalurgia. El cobre funde a una temperatura de 1044℃, cuando un fuego de campamento produce más o menos 900℃.

A ésto se debe añadir el elemento químico. Para liberar el oxígeno atrapado en un óxido, no sólo se necesita calor, sino una cantidad ingente de CO, monóxido de carbono. Al absorber el oxígeno en el óxido, se transforma en CO2.

Cobre. El inicio de las grandes civilizaciones. Merk y Sita tienen a Iberia a sus pies, ¿dónde les llevarán sus pasos?



en 28.8.13

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