Capítulo 15.
Consiguieron llegar a la playa al despuntar el sol sobre el mar. Era la marea baja. Sin decir palabra, siguieron caminando junto al agua, con el sol naciente a su derecha.
Los seguía el perro de la hechicera, Gruf. De flancos finos y largas patas, era un compañero de viaje tan silencioso como los humanos a los que acompañaba.
Decidieron parar con el sol en su cénit, buscando el refugio del viento de Levante tras una duna.
-"¿No crees que ya podemos descansar por hoy?", dijo Sita.
-"Si los cazadores de los Iber saben la mitad acerca de rastrear que los míos, no."
-"Llevamos toda la mañana con las olas cubriendo nuestras huellas."
-"Sí, pero seguro que nos rastrean hasta la playa, por lo menos. Y, a mi paso, no les llevamos tanta ventaja. Con suerte, ellos viajan sobre arena seca, que les demora. Debemos aguardar hasta la próxima marea baja. Sin fuegos. ¿Será Gruf igual de callado?"
-"Sí, nos avisará con un gruñido y tirando de la mano. Estoy muy cansada."
-"Duerme, mi hechicera. Yo te aviso.."
Capítulo 16.
Un toque leve en el hombro, y una mano sobre los labios despertó a Sita. La mirada en los ojos de Merk lo dijo todo, junto a las voces de los Cazadores en la cercanía.
-"Te digo que la bruja y el demonio se esfumaron en el mar. Eso quería, arrastrarnos a todos."
-"Deja esas tonterías para los pastores y granjeros. Dejaron huellas hasta que llegaron al mar. Si fuera demonio, no hubiera dejado alguna. O ya nos hubiera arrastrado a nosotros también."
-"Pena que Jefe no nos dejara traer perros.¿Quién diría que un lisiado y una mujer se nos iban a escapar?"
-"¿Eso es lo que le vas a decir a Jefe? ¿Quieres acabar sacrificado como la bruja y el demonio?"
-"Seguro que no han llegado tan lejos, que les hemos adelantado. Si nos damos prisa, podemos volver a por los perros."
-"¿Y le decimos a Jefe que es para rastrear espíritus?"
-"Exacto."
Capítulo 17.
Llevaban seis horas caminando sobre la arena mojada. La marea había comenzado a subir. Era hora de buscar un sitio para pasar la noche.
Al abrigo de otra duna, se envolvieron en sus mantas, Merk cayó rendido inmediatamente. No daba para más.
Sita oteaba el horizonte en busca de las temidas antorchas, que no se materializaron. No podían seguir junto al mar. El otoño y sus temporales visitarían pronto este segmento de costa expuesta. Después, el invierno.
Cansada, Sita sucumbió al agotamiento.
La mañana les encontró entre las dunas, abrazados contra el frío de la noche. La marea había vuelto a bajar. Hora de ponerse en marcha.
Capítulo 17.
Llevaban seis horas caminando sobre la arena mojada. La marea había comenzado a subir. Era hora de buscar un sitio para pasar la noche.
Al abrigo de otra duna, se envolvieron en sus mantas, Merk cayó rendido inmediatamente. No daba para más.
Sita oteaba el horizonte en busca de las temidas antorchas, que no se materializaron. No podían seguir junto al mar. El otoño y sus temporales visitarían pronto este segmento de costa expuesta. Después, el invierno.
Cansada, Sita sucumbió al agotamiento.
La mañana les encontró entre las dunas, abrazados contra el frío de la noche. La marea había vuelto a bajar. Hora de ponerse en marcha.
Capítulo 18.
Y se toparon con un río. Indecisos si cruzarlo, o remontarlo, acamparon en un herbazal.
El amanecer les reveló el dorado de la cebada a su alrededor. No era un herbazal, sino una plantación. Temerosos, buscaron la salida. Un hombre corpulento les bloqueaba el paso.
-"¿Qué haciais en mi plantación?"
-"Perdón por pisotear, somos viajeros, era de noche y no vimos las espigas."
El hombre soltó una risa estentórea que le hizo vibrar las papadas.
-"Venía a cosechar. Sin saberlo, ya habéis ayudado algo. ¿Buscáis donde quedaros? Os puedo ofrecer un catre en mi choza por unos días. Necesito ayuda con la cebada."
Tras una pausa, asintieron. Tras un día arduo de cortar y acarrear, se sentaron a comer afuera de la choza, disfrutando del frescor de la noche.
El granjero sacó un odre de un liquido amarillo, y algo amargo. Después de un par de tragos, Merk se sintió más relajado, aunque la cabeza le daba vueltas.
-"Llevamos todo el día trabjando hombro con hombro, no sé cómo os llamáis."
-"Somos Merk y Sita. Dejamos el asentamiento junto a la Roca. Es largo de contar."
-"Contadlo a vuestro ritmo. ¿Queréis otra cerveza? Yo, me llamo Gambrino."
Notas de Viaje.
Empiezo por el final: la entrada de Gambrino en la historia. Me sorprendió. Merece una explicación.
Los cultivos Neolíticos de la zona subbética eran el trigo y la cebada. Incluso hoy en día, las culturas de caza y recolección fermentan productos vegetales en bebidas alcohólicas. Hoy es juernes.
El periplo de Merk y Sita comienza en la zona de San Roque, en Cádiz. Han seguido la costa Este de Cádiz y han llegado a la desembocadura del Guadiaro.
Mirando artículos, el Valle del Guadiaro tiene una rica historia de ocupación desde el Paleolítico Superior. El Valle aún nos guarda sorpresas.
Como ya dije, espero que disfrutéis del viaje. Si tenéis preguntas o aclaraciones, dejad nota a pie de esta página, o en Facebook.
Raúl.
en 29.8.13
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