Estribillo suelto en Romancero de octosílabos. Rescatado del olvido:
"Cuando la muerte te alcanza,
ya las nubes se desgarran;
y amanece un nuevo día.
Frío invierno, dulce calma".
Ricardo Pinto Coca (1942-1987)
Der keli ar curro.
Las miradas socarronas,
de cotilleo junto a la impresora.
A la sonrisa falsa, espeto
con sonrisa de lunático:
"Este mundo sería más pacífico
si nos pudiéramos lamer
como el noble cánido.
En su lugar, se huelen
traseros mutuos,
como los chuchos callejeros."
Vuelta al zoo de Central Park.
Álex se permitió la sonrisa
tras su dorado barrote.
Le llueven las ramas y escupitajos
de su amado público.
Ya no espanta moscas con la cola,
que siempre hay más.
Mañana, un contingente nuevo,
con su fardo de ramas y saliva.
Herradura en la estepa.
Paso balbuceante
dejado atrás.
Piso el piso con la confianza triste
del caballo de Temujin.
Trapero.
Retal de letra
en mi guitarra remendada,
puntadas de zigzag
que unen mi sombra en el suelo,
y mi cuerpo que quiere volar.
Retazos remolones
rumian sus respuestas,
rodando en mi tormenta.
En el mercadillo,
entre los detritus de otras vidas,
busco tesoro asequible.
Los vendedores de cuerda,
horrorizados
ante mi plan de Luthier enloquecido,
encierran sus guitarras;
sabinas candidatas de mi rapto.
Ambaris.
De pluribus, unum.
Legio amitteta;
in umbris, lux;
in lucis, umbra.
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