Teniendo en cuenta que ésto se lee a ambos lados del Atlántico, procuraré ser claro y conciso. Lo intento (de verdad que sí), pero hay veces que me salgo por la tangente.
Abordé el uso del símbolo en la letra, hace ya tiempo. La metáfora, la metonimia y la ambigüedad son ejemplos de uso del símbolo.
El pildorazo es algo distinto. Es un mensaje personal, directo, y dirigido a persona o personas en particular. Mensaje camuflado en el texto como botella con nota arrojada al mar.
Un ejemplito. En mi minicrónica de bolos de ayer, mencioné "Smells like teen spirit" y la extinta Sala Mystic en Sevilla. Era un saludo a aquell@s que conozco desde antes de aquella noche loca. Algunos de ellos, pisaron tablas conmigo. Mensaje directo y privado.
Como cualquier mensaje, se puede usar para muchas cosas. Se puede dar palmada en la espalda, tender una mano, o insultar. La letra es muy flexible.
El problema del pildorazo, como cualquier otro uso del símbolo:
Cuando el/la lector/a se habitúa a ver dobles sentidos, hay veces en las que se malinterpreta. A veces se ven dobles sentidos donde no los hay.
El símbolo puede ser arma de doble filo. Puede cortar al emisor y al receptor.
En mi caso, procuro no herir a nadie. Espero no haberlo hecho por accidente. Si alguien se sintió insultad@ por algo que escribí, mis más sinceras disculpas.
Las pocas veces que insulto, me pongo tan barroco que salta a la vista.
Ando en la cuerda floja de equilibrar la claridad en el lenguaje y el uso del símbolo. No es una ciencia exacta.
Un cálido abrazo, deseándote un buen domingo,
Raúl Pinto Ocaña, Francotirador Lémur.
P.D. ¿Es este ensayo un ejemplo práctico de pildorazo? Si dijera que sí o que no, destruiría la ambigüedad necesaria que requiere el símbolo.
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