Prosimio de bolos, con la garganta seca, y versión de Beastie Boys en las tablas. Situasió demergensia. ¡Una rubia, pero ya de ya!
Menos mal que no conduzco, y que ya acabé (hace tela) con los antibióticos.
La barra, entacá, más gente quen la guerra. La lengua como lalpargatasparto. Shungo.
Marrimo y uso la técnica de brazo/cobra. Al primer hueco, se dispara el brazo, la mano muerde la barra y dahí no se menea.
Deseo y espero que los fluidos en mis palmas y yemas pertenezcan a bebidas derramadas. Ésto de tener imaginación oscura es maldición a veces, y me imagino a tod@s escupiendo en la barra sólo por fastidiar (o por joder la marrana).
Me posiciono para entrar en zona. Un musculoso entra desde mi ángulo muerto. Técnica de rugby. La única contraofensiva sería bloqueo corporal de ala-pívot. En la cancha, buen rollo. En el pub, no. He perdido ese rebote.
Aún dispongo de la izquierda, adonde apunta mi pecho. Paciencia.
Una señorita aguerrida entra por ese flanco. Es tan alta que su cadera presiona mi antebrazo. Se hace la tonta, pero sabe que estoy ahí.
El mensaje es claro: "Dispones de quince segundos para quitar la mano" Concedo cinco centímetros de barra.
Su cadera sigue, y aprieta. Más contundente, "Esta sección es mía", dice. Decido aplicar mi fortaleza testicular. Que empuje si quiere.
Mi codo se insinúa, tal como el musculoso a la derecha del padre se da la vuelta para pagar.
Perfecto, mi hombro en la vertical de la barra, como un buitre haciendo círculos. Estoy listo.
Como en mis días de colegio, la mano se levanta rauda cuando la señorita dirige la mirada en nuestra dirección. La respuesta, en esta ocasión:
"Pinta de Budweiser, porfa."
Raúl Pinto Ocaña, Francotirador Lémur.
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