Tema central para todo tipo de expresión artística. La libertad de expresarse.
Ya discutí en un artículo anterior acerca del primer espectador/a: el creador/a. Obvio.
El primer obstáculo a superar es la autocensura editorial. El reprimir el fruto de nuestro trabajo.
Todos lo hacemos. Supongo que no será una sorpresa si digo que no publico todo lo que escribo. Ni mucho menos. Tengo una cantidad creciente de manuscritos que no comparto, por motivos varios.
Hay algo que he dado en llamar la autocensura emocional. Es cuando un tema en particular da tantas vueltas a la cabeza que corres el riesgo de perder todo control sobre tu creación.
De nuevo, nos pasa a todos l@s que osamos coger la pluma. Los foros literarios de Facebook están llenos de aullidos a la luna. Algunos, míos.
No pudiendo reprimir lo que se siente, busca uno nuevas formas de expresión. Cueva De Los Letreros parte de uno de esos intentos. Hoy vuelvo la mirada a Merk.
Otra forma, una de las más feas. Es la del intento por parte de otr@s de decirte qué puedes o no hacer.
La mayoría de las veces, viene enmascarada como pregunta técnica. Procuro no caer en ese vicio cuando trato con otros escritores. Les animo a seguir con su idiosincrasia, y les alabo el gusto cuando su ejecución me agrada. Sólo critico si se me pregunta.
La última de las que se me ocurre, es el control personal. En la esfera de las relaciones, nefasto. En la creación artística, amenaza de muerte del artista.
¿Experiencia propia? Quizás. Lo que tengo muy claro como escritor y músico, es que no hay amenazas que me vayan a silenciar.
A tod@s, un buen día.
EL LÉMUR FRANCOTIRADOR.
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