martes, 27 de agosto de 2013

Del haiku y la renga.

Después de mi adolescencia neoclásica, prefiriendo el Romancero decasílabo y el soneto de octosílabos, maduré en un estilo más libre. La estructura de acento del sáfico endecasílabo y la rima interna de hemistiquios en el alejandrino asfixiaban la expresión.

Me decanto por un verso más minimalista, libre de estructura.

Dos ejemplos:

Lo que quieras tú...
   ...y para mí ya es un poema.

Desgana.
...

En una época personalmente barroca, descubrí el haiku, de la mano de una escritora amiga en Facebook. Gracias, Luz Del Alba Victoria.

El haiku es métrica japonesa, con referentes floroanimales y estacionales. Tres versos cuajados de símbolos personales e íntimos.

Y me hallé en mi elemento. Como muchas otras cosas en mi vida, debí esperar a tener la madurez para descubrirlas y valorarlas.

Investigando, me hallo con el Renga. Es una forma colaborativa clásica de Japón, de la que el hokko (haiku) no es ni la introducción.

Queriendo pintar con letras, adopto una forma conocida como Shisan, de doce estanzas. Las hay de más de 100. Pero recordad, sigo minimalista.

La simbología adoptada es de un carácter bastante personal.

En aras de la expansión de la letra, a veces hago la autopsia a una pieza determinada, en el grupo Letras, en Facebook.

Pero sólo aquellas sin significado tan personal.

Disfrutad de la letra, y que la letra disfrute de vosotros.

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