Dieciséis años sin que se me escoñe uno. Y sin escoñarme yo (salvo una lesión de disco, operada y rehabilitada). ¿Suena a pedante? Pues lee otras cosas...
En menos de un mes, más de veinte enfermeros españoles. Algunos recién graduados. Otros, con sus interinidades. Me adoptaron como a un tío lejano (algunos de ellos).
Siempre tienen el mismo problema. Demasiado papeleo. Tantas máquinas diferentes para movilizar pacientes que ni se conocen en España. Un sistema médico-legal distinto. Ya hay varios con problemas de espalda.
Les explico que es un país distinto, pero no lo entienden. Les explico que hay más énfasis en la prevención de accidentes que en poner parches (aunque los hay, no penséis que no).
Hasta que les pongo por ejemplo la Ley de Dependencia de Zapatero. Tradujeron mi puesto de trabajo a castellano sin cortarse un pelo. Para que os quejeis de que os copian los tuits...
Entonces parece que se muestran más dispuestos a escuchar.
Es difícil de explicar, ni lo intento.
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