jueves, 2 de octubre de 2014

Botas.

Otro mazazo. De vida real y concreta.

Cada uno de ellos parece ser el último, de tan al borde que estoy. ¿Por qué siempre se ceban con los mismos, o me lo parece a mí?

"Hay quien mea en lata y no suena, y quien mea en lana y suena". Un viejo adagio de mi padre que cada día se hace más presente.

¿Quién, en su sano juicio, no pensaría en coger un hacha y llevarse a cuatro por delante? Morir con las botas puestas si es que hay que hacerlo. Suena bien.

Caer rodeado de cuerpos enemigos.

Suena genial.


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