No soy hombre de promesas,
tengo el mal hábito de cumplirlas,
al costo personal que fuere.
Algo si que puedo prometer y prometo
(aunque cité a Adolfo Suárez).
Nunca (y repito, nunca):
-te contaré el teléfono.
-dejaré un mensaje sin responder.
-te culparé si ocurre por tu parte
(aunque me lo digas de modo explícito)
acato tu decisión.
Bien pensado, no es promesa,
sino hecho consumado.
Nunca lo hice.
Como bien sabes,
mis comunicaciones
eran un cachondeo,
que espero haya sido subsanado.
¿Dónde estaría la lógica
en hacerlo por mi parte?
No soy tan masoca.
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