Renuente al verso me hayo.
Gritar, ya quisiera.
Por prudente me callo.
Tus ojos, que yo viera
alumbrando mi sueño,
despertando la fiera.
Lo sé, no soy dueño
del aire que respiro.
Confrontado, mi empeño.
Al abismo, miro,
abiertos los mis ojos.
aún pudiendo, no viro.
Antójense mis antojos
de delirio demente,
mi casa en los despojos.
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