sábado, 21 de diciembre de 2013

Romance

A riesgo de la redundancia, te llevo siempre.

Parecerá aspaviento mi verso con tintes clásicos, pero no es pretensión, me da la vena por ahí a veces.

Ridículo me parezco, pero siento la inevitabilidad de la avalancha que me arrastra, y siempre tengo algo, como este romance de juglar en hexasílabos, para tí:

Me acuerdo del sapo,
verano extremeño,
príncipe verrugoso
escondido bajo el leño.

Cazando lagartos,
libélulas, arañas,
grillo y ciempiés,
rana entre espadañas.

Soñábate en mis juegos,
bicicleta rauda,
senderos de cabras,
la muerte defrauda.

Hombre ya, canoso,
conoce a tu niña
de fémina vestida.
Flor, luz, viña.

Malhaya mi suerte,
teniendo en mi mano
todo, por no osar,
de amigo a villano.

Espalda torneada,
de mis yemas néctar.
Ahora es un muro
al que nada afecta.

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